Fragmento de una entrevista publicada en la revista digital Vallejo & Co., el 9/5/2024. Fotografía, Claudio Pato.
En un recital de poesía en Madrid, ella alternaba unas suaves percusiones en el micrófono con la lectura de los versos de un poema suyo. Así fue como empezó:
: : : : antracita
: : : : beladona purpúrea
: : : : carbúnculo
: : : : dixitais
: : : : estraloque
: : : : deixa que se acheguen
[…]
Cada uno de los puntos fueron las percusiones, pulsaciones, o sonido de telegrafía. Esto produjo en el salón una profundidad acústica que llevó la lectura hacia un nivel más sensorial, incluso ameno, en contraste con el estilo del poema, que por momentos es casi impersonal. Se llama Stalker, y puede escucharse también aquí. Es todo un performance.
Así es la poesía de Chus Pato (Ourense, 1955): versátil, inesperada, corpórea. Durante muchos años ella fue maestra de historia, geografía y arte en un colegio de educación secundaria de su Galicia natal. Actualmente posee una obra importante, que surge de la intimidad de la historia y sensibilidad gallega, así como de la tradición de occidente. Chus es miembro numerario de la Real Academia Galega desde 2017, y portadora de numerosos reconocimientos por su trabajo poético (entre ellos el Premio Clara Campoamor en 2018). Su poesía ha sido traducida al inglés, catalán, francés, entre otros idiomas.
La entrevista que compartimos se realizó en medio del atareado trabajo de promoción de su último poemario Sonora (Xerais, 2023), libro donde aparece el poema “Stalker”. A fines de abril se presentará la traducción en castellano de este libro. Por la extensión de esta entrevista, hemos preferido organizarla en cinco subtítulos que sirven de orientación en el desarrollo del texto.
LA LENGUA MATERNA, EL FRANQUISMO Y LOS INICIOS EN LA POESÍA
Renato Pita Zilbert [RPZ]: En la nota preliminar al Volumen III de tu Poesía Reunida, abres con una escena de 1969, donde estás delante de una librería mirando dos libros de poesía francesa. Si ese es uno de tus primeros momentos cara a cara con la poesía, ¿qué pasaba antes de ese momento en Chus Pato, y cómo cambió después?
Chus Pato [CP]: Creo que tenía 14 años en ese momento, pero antes habían ocurrido algunas cosas. Mi primer contacto con la poesía tiene gracia. Nací en tiempos del fascismo español, y los niños que nacimos en esa época tuvimos que estudiar el catecismo, un librito con temas básicos del cristianismo. Allí había una oración que era muy larga y yo no era capaz de aprendérmela. Debía tener ocho años, o algo así. Entonces, mis padres decidieron dejarme sola en casa estudiando. Allí, mis padres siempre tenían una botella de jerez, muy bonita, de cristal tallado. En ese momento, no tenía ni idea de lo que era el jerez. La cuestión es que, cuando se marcharon, me serví una copa y me fui a ver un librero donde no había muchos libros, pero había una edición muy bonita de Aguilar con la obra completa de Rosalía de Castro. Abrí uno de esos libros y me fascinó porque eran versos. Nunca había visto un verso y lo que me fascinó es que no se cubriera toda la página, que fueran columnas de texto. Entonces, me bebí la copa de jerez y empecé a leer a Rosalía de Castro. No sé lo que leí de ella, pero ese fue mi primer contacto con la poesía.
Después recuerdo que cuando hice primero de bachillerato, tenía 10 años, escribí mi primer poema. En clase, la profesora explicaba las comarcas de España y eso me aburría de una manera absoluta. Tuve la suerte de que en ese momento mi pupitre estaba al lado del balcón, y lo que se veía de afuera era el ábside de la catedral de Ourense, que es una maravilla románica, y unas vacas que estaban en unos prados. Todo esto me gustaba, y de forma muy intuitiva escribí un poema. Al año siguiente escribí una novela. Veía una serie de televisión que se llama Belfegor, el fantasma del Louvre y, un día después de ver la serie, en el colegio, en vez de atender las clases, escribí como un resumen todo lo que había visto en la serie. Pensaba que escribía una novela. Como ves, mi contacto con la literatura y la poesía, es completamente intuitivo, nada programado.
En el colegio también leíamos algunos poemas. La educación de las niñas en el franquismo era muy deficitaria, solo estudiábamos economía doméstica y cuatro cosas más. Pero tuve un poco de suerte porque teníamos una profesora de latín muy buena, desde muy pequeñas empezamos a leer latín y un poco de griego. De alguna manera, eso me formó la cabeza con respecto al lenguaje. Y siendo muy pequeña traducíamos la Guerra de las Galias, de Julio César. Entonces, con estas historias que te cuento fui entendiendo que la poesía me atraía.
Cuando llegó el momento que mencionas, en 1969, en Vigo, no tenía ni idea quién era Antonin Artaud ni Rimbaud, pero eran fascinantes las portadas de esos libros que tenía delante. Una Temporada en el Infierno tenía una portada toda negra. Y Los Tarahumara me atraía mucho porque tenía una portada psicodélica, como la del Submarino Amarillo de los Beatles. Como tenía que esperar allí al autobús con frecuencia, fui ahorrando durante el verano para comprar esos dos libros. Fueron los primeros que compré en mi vida como adulta. ¡Es increíble, compré nada menos que a Artaud y a Rimbaud, y por azar! Evidentemente me puse a leerlos y no entendí absolutamente nada. Continúan conmigo esas dos ediciones. Esa fue una cita definitiva.
[RPZ]: ¿Desde cuándo escribir poesía se hace en ti un acto consciente?
[CP]: Creo que a los 17 años. Ese ciclo del que te hablo se cerró a esa edad. En ese momento tomé ciertas decisiones, y ya sabía un poco lo que iba a hacer. Sabía, por ejemplo, que iba a escribir en gallego y que quería ser poeta…
[RPZ]: ¿A esa edad decidiste que ibas a escribir poesía en gallego? Eso es algo bastante importante. ¿Cómo tomaste esa decisión?
[CP]: Si hablamos de cuestiones políticas, primero tengamos en cuenta que estamos hablando de cosas que acontecen en una vida, no de cosas buscadas. Cuando tenía 15 años ocurre en España el llamado Juicio de Burgos, que fue uno de los juicios que se cometieron en contra de militantes de ETA[1] en la época del franquismo; este además es importante porque tuvo una contestación fuerte dentro de España y fuera, en Europa, en contra de Franco. Recuerdo ver cómo salía la gente de la catedral de Orense y ver cómo la policía les pegaba. Es una escena inverosímil que no podía conceptualizar. Yo no sabía qué era el Juicio de Burgos, no sabía qué era ETA, ni sabía que vivía en una dictadura. Pero aquello me impresionó. Luego me explicaron que esa gente estaba refugiada en la iglesia porque allí no podía entrar la policía, me explicaron también sobre ETA, etc. Fue cuando me empecé a enterar.
De ahí hasta los 17 años, también fui comprendiendo que mi abuela hablaba en gallego, y mis padres hablaban entre ellos en gallego, pero que a nosotros, sus hijos, nos hablaban en castellano para que no tengamos los problemas que tuvieron, pues les castigaban o se burlaban de ellos en el colegio por hablarlo. Pero una lengua materna es algo muy difícil de extirpar, si no sabes hablar otro idioma no te puedes comunicar. Eso pasaba con el gallego, catalán o euskera en la época de Franco.
Entonces, me digo en un momento que si eso es así, mi lengua materna no puede ser el castellano sino el gallego. Claro, eso no es posible, las lenguas maternas no se eligen. Pero mi lengua materna nunca fue el castellano realmente, sino una especie de… Hay un verso mío que lo dice bien: a miña lingua nativa é o fascismo[2]. Y es así, porque la lengua que habla tu madre no es un hecho biológico solo, las madres también son históricas. La lengua materna que salía de la boca de mi madre o mi padre era una de personas cuyo idioma era un gallego que se vieron obligados a cambiar y perder. Por tal, decir que mi lengua materna es el castellano no es cierto. Mi lengua materna es una especie de orfandad lingüística, porque mi madre y padre nunca llegaron a saber bien el castellano. En realidad, la única persona que hablaba correctamente un idioma en casa era mi abuela, que sí tenía un gallego real.
Todo esto me hizo reflexionar en torno a lengua, también de forma muy intuitiva. Y a los 17 años tomé una decisión donde me dije: Podré hablar en lo que sea, pero si escribo algo, si algún día voy a ser poeta, la lengua que me va a identificar es el gallego porque es la lengua que me corresponde. Es un acto de rebeldía si quieres. Digamos, hay este final de la Guerra Civil Española en donde triunfa un bando espurio, es un golpe de estado finalmente. Y no lo acepto. Mi decisión es como un acto de restitución, de justicia. Se puede decir que en mi decisión de ser poeta sí hay una dimensión política.
EL CUERPO SOCIAL Y EL IMPULSO
[RPZ]: Luego de la decisión de escribir en gallego, pasan más de 10 años hasta que empiezas a publicar. ¿Fue ese un tiempo formativo, de exploración? ¿Qué hubo allí?
[CP]: Pues me caso y tengo dos hijas, son datos importantes. Es una locura porque, además, todo eso ocurría durante la dictadura. A los 17 años entro a militar en un partido político clandestino, que se llama Unión do Povo Galego[3], nacionalista y comunista. Era la clandestinidad y al mismo tiempo me caso con un compañero de militancia y tengo dos hijas. Además, estudio la carrera en la universidad. Evidentemente, allí no hay posibilidad alguna para que escriba, porque lo que yo y mi entorno queríamos era acabar con Franco, que Galicia fuera independiente y hacer la revolución. Eso es a lo que me dedico en ese momento. Hasta los 22 años no paro, no hay un solo segundo de tranquilidad, y la poesía no se escribe así. Al menos yo necesito un poco de calma y orden.
[RPZ]: ¿Cuánto tiempo fue esa militancia?
[CP]: Fueron cinco años. A los 22 ocurre mi divorcio, abandono la militancia de ese tipo, pero no abandono el marxismo, y sigo atenta y activa en torno a lo que pasa con Galicia. Más adelante, cuando fui profesora, volví a militar en un partido comunista que se llamaba Frente Popular Galego, acompañando a Xosé Luíz Méndez Ferrín que es el escritor más importante de Galicia en la actualidad y del siglo XX, un referente fundamental para mí. Ahí me presenté a algún proceso electoral como candidata, pero siempre sabiendo que no iba a salir porque era un partido pequeñito. También dejé esa militancia muy pronto.
[RPZ]: ¿Luego de la etapa de militancia inicia una etapa más formativa en relación con tu poesía?
[CP]: En efecto, y me cuesta muchísimo. Estamos en 1977, se había acabado la dictadura y entro en una etapa complicada porque me divorció, soy muy joven, tengo dos hijas. Trato de escribir, pero me cuesta muchísimo. Tengo que salir adelante en una situación económica no muy buena, tengo que buscar un lugar en el mundo para poder vivir. Me cuesta mucho encontrar una forma de escribir. Soy capaz de escribir muchas cosas, pero no me gustan. Tardo mucho, hasta que veo un grupo de poemas que luego serían mi primer libro, pero en ese momento no se publica porque he perdido todo contacto con el mundo literario. Estaba en Ourense en ese momento. En realidad, no hubiera sido difícil tomar contacto con ese mundo, pero a mí no me preocupa publicar, me preocupa escribir. Es como si estuviera desconectada de lo que era la generación de los ochenta del ámbito literario gallego, quienes ya publicaban.
Luego de unos años ocurre algo. En 1986 se realiza en España el referéndum para el ingreso a la OTAN[4]. Tenía casi 30 años. En ese momento, en Galicia y toda España, se celebran recitales de poesía y actividades políticas y culturales en contra de la entrada a la OTAN. Me piden que recite. Era la primera vez que leía algo en público y resulta que tengo a mi lado a Méndez Ferrín. En ese momento estoy aterrorizada, porque es uno de los máximos exponentes de la poesía gallega y cuando me oye recitar se conmueve, luego me felicita y dice que debo publicar, que soy una buena poeta. Eso para mí fue un hecho impactante.
[RPZ]: Una vez más, un hecho político marca o define el rumbo de tu camino poético. ¿Sientes que tu poesía y su recorrido están estrechamente vinculados a la política?
[CP]: Lo que ocurre es que, en la Galicia de ese momento, el hecho de escribir gallego te posiciona políticamente. No debería ser así, pero es así. El idioma te delata, entonces te encuentras con gente que es como una, o como uno. Es muy fácil. No es que ande buscando una relación política para mi poesía, es que en Galicia era difícil no tenerla.
[RPZ]: Oí en una entrevista que decías que el gallego había sido una lengua maltratada. Cuéntanos por qué y, además, cuál es la situación actual del idioma gallego. Tengo la impresión de que se han hecho más visibles hacia fuera las reivindicaciones del euskera o del catalán.
[CP]: Primero hay que precisar que esos idiomas, en la antiguedad, eran hablados por la burguesía catalana y vasca. Y segundo que, dentro del Estado español, Galicia es considerada como un país del que extraer recursos y mano de obra. Entonces, no es lo mismo que tu idioma lo hablen una pandilla de campesinos, no letrados, que son mano de obra exportable durante dos siglos en situación de migración constante, frente a otra muy distinta donde el idioma lo hablan señores de salón.
Digamos además que la burguesía gallega, o la gente que tiene poder en Galicia, no ha hablado nadita de gallego, no querían mancharse la lengua con un idioma que hablaban campesinos, obreros, artesanos. Por ello, ha sido un idioma muy maltratado y han pasado cosas terribles. Como mi abuela, que iba al médico y no entendía nada porque él hablaba castellano. Era un maltrato real a una lengua, y cuando se maltrata a una lengua se maltrata a los hablantes.
Cuando tomo la decisión de escribir en gallego, en Galicia lo hablaba el noventa por ciento de la población pero no se escribía. Después, cuando terminó la dictadura, el gallego pasó a ser lengua cooficial en España y empezó a enseñarse en las escuelas, a hacerse una normativa, una gramática. No he estudiado gallego nunca porque se hablaba, no se escribía. Por ejemplo, no se leyó en su momento a Rosalía de Castro, pero sí se le cantaba porque el pueblo contemporáneo a ella no sabía leer ni escribir. La situación era esa. ¿Cómo es la situación hoy? Es al revés. El idioma pierde hablantes. Las generaciones actuales saben leer y escribir en gallego, pero tenemos una gran pérdida de hablantes. ¿Por qué pasa esto? Porque la política lingüística de las autoridades que nos gobiernan en la Comunidad, que son del Partido Popular, tiene una política educativa franquista. También porque hay una gran cantidad de migrantes y esa gente no transmite a sus hijos el gallego. Hay una serie de cosas.
EL POEMA COMO METÁFORA
[RPZ]: Escribes en un poema de M-Talá: “huyo de la metáfora porque la metáfora desplaza al cuerpo”. ¿Por qué salirte de la metáfora?
[CP]: Eso es complicado y largo. Primero, tenía un problema cuando empiezo a escribir: No quería que el mundo estuviese excluido de mi poema, quería que el mundo estuviese en el poema. No quería escribir un poema que sea una reducción de palabras poéticas. Por ejemplo, una metáfora que dice “los dientes de mi amada son como perlas”… Choco con todo lo que viene de ese bagaje. Entonces, pensé: Voy a intentar hacer algo no basado en la metáfora, sino que de alguna manera esté en sus bordes, que sea fronterizo con algo. Luego pasó el tiempo, leí a Agamben y me solucionó un problema grandísimo. Él dice que una metáfora hace que funcione el lenguaje, pero, al mismo tiempo, pone en evidencia que, para seguir en el ejemplo anterior, los dientes de la amada nunca van a ser perlas. Y eso a mí me salvó, me dije: El problema no es la metáfora, el problema es que al no concordar la metáfora hay un resto que queda, y a mí me interesa ese resto.
En el verso que citas en tu pregunta, cuando digo que “voy al cuerpo”, quiero decir que voy a ese resto anterior. Y el resto es el cuerpo, porque el cuerpo es lo que hace imposible que los dientes sean perlas. Puede funcionar en el lenguaje, pero hay un resto. Y ese resto es lo que es el poema. Y, repito, el resto es el cuerpo.
[RPZ]: ¿Puedes desarrollar más esa relación entre el resto y el cuerpo?
[CP]: Sí, el resto es Auschwitz. Por ejemplo, partamos de esa propuesta de Adorno que señala que no se puede escribir poesía después de Auschwitz; o Paul Celan, escribiendo Fuga de la muerte. Si nos ponemos allí, ¿qué es lo que queda? Lo que queda es el resto. El resto, para Europa, es Auschwitz. O para España es la Guerra Civil. También, el resto es mi abuela hablando en gallego y mi madre hablándome en castellano. El cuerpo es lo que no se puede evitar. Lo que, por mucho que machaques, no acabas nunca con eso porque hay un malestar que siempre surge. Eso es lo que quiero escribir. La violencia que se ejerce sobre las personas, sobre los pueblos, sobre el planeta. Sobre los árboles, sobre los ríos. Es una violencia gratuita además, porque, como dice el poeta gallego Uxío Novoneyra, “el hombre puede ser otra cosa”. Es esa violencia banal. Es como cuando Hannah Arendt dice que el mal es banal. Eso es el resto. Lo que hace que no concuerde la perla con el diente del ejemplo inicial.
AGAMBEN, MONTALBETTI, VALLEJO & COMPAÑÍA
[RPZ]: En un poema dices que el significado está a la caza del poema. ¿Se puede huir del significado?
[CP]: Se puede huir todo lo que se puede huir. Eso lo explica muy bien Foucault. Nosotros somos seres traspasados por el poder y huimos hasta donde nos dejan huir. Entonces, lo que hace la lengua del poema es quedarse con el sentido y caminar. Eso lo explica muy bien Mario Montalbetti. El poema sin duda contiene significado, pero lo que hay es una lengua que trata de huir lo máximo posible, hasta donde puede. Ahí tenéis Trilce de Vallejo, creo que esa es la demostración de que el sentido puede ir bastante lejos.
Debo decir que Montalbetti fue muy importante para mí con este asunto del sentido. Yo leí Cajas de él, y al principio no entendí nada. Luego empecé a entender, leyendo también de él Notas para un Seminario de Foucault. ¿Sabes que tuve una conversación con él? Fue una casualidad total, y ese día no daba crédito de estar hablando con él, con un señor que sabe de lingüística. No sé nada de eso, estaba nerviosísima. Era hablar con alguien que a mí me enseñó muchísimo, para mí es casi un maestro. Él y Agamben me resolvieron muchísimos problemas. Y eso por no haber estudiado literatura, te das cuenta.
[RPZ]: ¿Tienes otras referencias de la poesía peruana?
[CP]: William Rowe es el primero que me habla de la poesía peruana como un fenómeno extraordinario dentro de la poesía sudamericana. Evidentemente, antes ya había leído a César Vallejo. También conozco a Mauricio Medo, Roger Santibáñez. A Blanca Varela la leí, creo, entera. Años después, el poeta chileno Andrés Ajens me invita a un homenaje por los 100 años de Trilce, donde distintos poetas del mundo, a partir de un poema de ese poemario, hacen un nuevo poema. Esto se publicó en la revista virtual peruana Vallejo & Co. (se puede leer el poema aquí). Después tuve la suerte de participar en un congreso en La Sorbonne, sobre Vallejo, allí conocí a Victoria Guerrero y Robert Baca. Esos son algunos contactos que recuerdo.
[RPZ]: Finalmente, para ti, ¿cómo es escribir en un día cualquiera?
[CP]: No escribo todos los días, ni ando con la escritura de aquí para allá, porque no me da. Eso sí, no tengo horario de escribir. Aunque habría que distinguir porque no solo escribo poesía, también ensayo. Eso es importante para mí también. Pero el poema para mi es algo que viene, que dejo venir, y eso no surge todos los días.
Escribir poesía es para mí un acto mental. Y escribo poco, en el sentido que cuando estoy delante del ordenador ya está hecho el poema, prácticamente. Lo que pasa es que tengo que transcribir la voz del poema a la escritura, que es una imagen. Y en ese ir desde la banda sonora a la banda óptica, tengo que ajustar muchas cosas. Hay mucho que me funciona mentalmente, y después no me funciona en la escritura. Pero cuando me siento en el ordenador, el poema está listo para convertirse en imagen. Ese momento dura poco, y pobre del que se me acerque, puedo morder.
